Por qué la relación no funciona? y cómo acabar con esto

por qué la relación no funciona

Todas, de alguna manera, estamos criadas por las buenas historias de Cenicienta y Blancanieves. A pesar de que va pasando el tiempo y parece que maduramos, en el fondo seguimos creyendo que nuestra relación sí tendrá un final feliz. A veces para no quedarnos solas, otras porque nos faltan las agallas para enfrentarse a la situación, o tememos a los cambios o no queremos cambiar nosotras. Los motivos pueden ser muchos. Pero en las relaciones hay que tomar decisiones. Sobre todo si empezamos a preguntarnos: Por qué la relación no funciona?

Porque llega el momento cuando el cuento termina y empieza la vida real, llena de compromisos y limitaciones.

Restricción – palabra poco amiga, que causa picazón a unos y pánico a otros. Sin embargo, hay aquí y momentos positivos – se trata de establecer los límites necesarios y muy importantes de espacio personal. Donde, muchas veces, nosotras mismas permitimos que entren sin permiso. Y luego sufrimos al convertirnos en víctimas voluntarias de violencia psicológica. 

Según la psicóloga Tamara Starr hay 8 señales que pueden llevarte a la pregunta: Por qué la relación no funciona?

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1. Comportamiento de gallina (que no es sinónimo de cobarde).

A veces, con darnos cuenta o no, adquirimos comportamiento de una gallina que protege fuertemente su numerosa prole (muchas veces incluimos ahí a la pareja). “Caminamos de puntillas” solo para no molestar a nadie, sobre todo al querido. Incluso adquirimos este comportamiento sin tener todavía a los hijos.

En una relación sana, dar y recibir atención a partes iguales – es prioridad para ambos. La sobreprotección ni es necesaria, ni positiva.

2. Luz roja para relacionarse con los amigos.

Esto no tiene nada que ver con la edad, ni con el hecho de que nos hemos trasladado a la clase “hombre/mujer de familia“. Así poco a poco comienza aislamiento y evitación consciente de reuniones sociales. Si todo nuestro tiempo libre vamos a pasar junto a nuestra pareja, comenzaremos a enfrentarse sin sentido uno contra el otro, solo por puro aburrimiento. Empezamos a perder la confianza y buscamos todos los conflictos que surjan para culpar a la pareja.

En una relación sana hay tiempo para los amigos, reuniones sociales y para estar a solas. Esto no minimiza la confianza en la pareja, sino la enriquece.

3. Necesidad de suavizar todos los bordes ásperos.

Es decir, evitar por completo el conflicto se convierte en una tarea más importante que nunca. En sí misma la intención es bastante razonable. Sin embargo, todo es bueno si hay moderación. Cansados de dar y pedir explicaciones a la pareja, empezamos a evitar cualquier apariencia de conflicto. En otras palabras, nos callamos, aguantamos en silencio solo para mantener la paz. Y luego preguntamos, Por qué la relación no funciona?

4. Cuando ¿Estoy bien? o ¿Estoy mal? – pierde importancia.

Cuando los sentimientos, deseos y necesidades de uno mismo pasan a un segundo plan o directamente desvanecen. ¿Estoy bien o estoy mal? ¿Quiero zapatos nuevos o me apetece comer un burger? ¿Quiero ir al cine o me apetece quedar en casa? – ya no tiene importancia. Lo primero es nuestra pareja y sus deseos. Entonces, es hora de parar, de detenerse y preguntar:¿Qué pasa aquí?

5. Cuidado, un perro peligroso.

Directa o indirectamente, corremos el riesgo de ser arrastrados por todos los deseos, consejos y prohibiciones de nuestra pareja. Nos prohíben deportes extremos, conducción peligrosa, o por ejemplo, el tabaco. Nos ponemos nerviosos, nos enfadamos, pero no decimos “No“, porque sabemos que esto no le gustará a nuestra pareja en absoluto y puede causar un ataque de furia desenfrenada. Esto más bien ocurre a los hombres. Somos nosotras las que solemos prohibir cosas por el bien de la familia, sin darnos cuenta que estamos destruyendo al hombre y la relación. Y somos nosotras las que luego volvemos a preguntar: Por qué la relación no funciona?

6. Cuando todo nos cansa.

Constantemente nos sentimos abrumadas. Es lógico, ya que cada día hay que obtener energía para seguir viviendo y complaciendo todos los caprichos de la pareja. Pero las fuerzas del cuerpo no son ilimitadas. Sacrificando a si misma todos los días, incluso para hacer las tareas diarias y rutinarias elementales -estas se convierten en una carga.

7. Cuando el sexo no es una alegría.

Cuando es más cómodo aceptar el sexo, sólo con el fin de no tener que pelear de nuevo, es el momento de empezar a pensar que está pasando en esta relación. Lo ideal sería horrorizarse por sus propias acciones y cambiar la situación para mejor.

8. Preguntar: Por Qué la relación no funciona? y poner la otra mejilla.

Nos separamos! A menudo, por la iniciativa de la pareja. Nos separamos, para después llorar, perdonar y volver a estar juntos. Esto se repite una y otra vez. Le damos la última oportunidad para convencerse de que esta vez nuestro amor sí cumplirá todas sus promesas y por fin vamos a vivir como en un cuento de hadas.

Pero el cuento no llega, ni llegará. Ya sea para sacrificarse voluntariamente toda la vida o poner el punto final y definitivo – hay que tomar una decisión. Una decisión que permitirá dejar todo lo malo atrás y poder empezar de cero, para construir un cuento de hadas con el príncipe de verdad.

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