La elegancia felina: 5 secretos de un bello caminar

Nuestro caminar habla mucho de nosotros, de la seguridad en nosotros mismos, de como nos sentimos. El caminar es una de nuestras joyas. Saber caminar con elegancia, agilidad, relajadas y con cabeza alta – atrae las miradas.

¿Has observado alguna vez el caminar de un felino? Su elegancia, agilidad y majestuosidad nos fascina.

Aquí te dejamos 5 secretos para aprender a caminar como un felino:

 

1. Caminar al vuelo.

En primer lugar hay que prestar atención a tu postura. Sin ella no puede existir un bello caminar. Para ello, levanta los hombros, echalos para atrás al máximo y déjalos caer. Déjalos relajados. Mantén una postura natural y femenina.

Camina con el estomago contraído. Esto le da la estabilidad a tu espalda, aparte de que te hace parecer más delgada.

Presta atención a la posición de tu pie. Los pies apuntan hacía el frente, nunca a los lados. La puntera y el talón tienen que estar prácticamente  en una línea, en la dirección de movimiento. Para caminar con un movimiento suave, primero avanza el pie y luego el cuerpo.

No te olvides de los brazos. Brazos relajados y su movimiento tiene que estar en armonía con el ritmo y tamaño del paso.

 

2. Ejercicios especiales.

Para tener un caminar bonito y ágil hay que fortalecer los músculos de la columna. Existen muchos ejercicios para ello. Aquí te dejo 2 ejemplos:

  • Túmbate en el suelo boca abajo y con los brazos estirados a los lados. Ahora levanta la cabeza del suelo, forzando suavemente los músculos del cuello e inclina la cabeza hacía atrás a la vez estirando los pies. Quédate en esta posición unos segundos. Repite varias veces.
  • Túmbate en el suelo boca abajo con los brazos estirados y pegados al cuerpo a los lados. Ahora levanta a la vez la cabeza, los hombros y las piernas estiradas unos 10-15 cm. del suelo. Quédate en esta posición unos segundos. Repite varias veces.

3. Cuida tu postura.

Ponte de espaldas a la pared, piernas ligeramente separadas, los brazos caídos. Pantorrillas,  tobillos, hombros y la nuca pegados a la pared. Intenta acercar al máximo a la pared la parte baja de la espalda. Para ello hay que estirar cuello, contraer el vientre y levantar ligeramente los hombros. Mantente en esa posición el tiempo que puedas. Haz este ejercicio lo más a menudo posible, aumentando el tiempo. Cuando tu tiempo llegará a un minuto puedes empezar a caminar en esta posición. Mientras caminas, controla la espalda. A lo primero será difícil, pero poco a poco te acostumbrarás.

 

4. Prueba como los modelos.

Caminar, sentarse, levantarse, hacer girar el cuerpo de un lado a otro sosteniendo un libro en la cabeza para una postura recta. Haciendo esto a menudo te darás cuenta enseguida como prestas atención a que tu postura se mantenga recta en todo momento. Lo importante que el libro no se caiga.

 

5. Ejercicios en movimiento. 

Ahora, para mantener los resultados, camina lo más a menudo que puedes siempre prestando atención a la postura y movimiento. Prueba caminar con calzado diferente – planos, tacón bajo, medio, alto. Camina sin prisas analizando movimiento.

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